Ayer, alguien me envió un mensaje preguntándome por qué forzaba a los caballos a absorber nuestras emociones negativas. Además, me comentaba que el caballo que mostraba en la foto estaba claramente abrumado y no tenía escapatoria de la multitud de personas que le rodeaba.

Esto me hizo recapacitar sobre mi trabajo. Llevo 13 años trabajando directamente con caballos y no es la primera vez que me entran dudas ¿estoy haciendo lo correcto? ¿estoy “utilizando” a los caballos para mi propio beneficio?

Así que paré durante un momento enfocándome en mi respiración, conecté con mi corazón y lo vi claro:

  • Cuando trabajo con los caballos ellos siempre son libres de interactuar con mis clientes o no. Es más, deciden no hacerlo en numerosas ocasiones y la sesión se sigue desarrollando en base a eso, simplemente observando en la distancia. De hecho, estas sesiones suelen ser muy reveladoras y potentes para mis clientes.
  • Los caballos se benefician de este trabajo en igual manera que los clientes o yo misma. La mayoría de los caballos con los que trabajo han sido maltratados o abandonados. Viven en un santuario en las mejores condiciones que se les puede ofrecer y es realmente positivo y sanador para ellos recibir amor incondicional por parte de personas que también necesitan sanar.
  • Los caballos nunca se quedan mal después de una sesión, todo lo contrario, después de las sesiones siempre queda una vibración elevada para todos los involucrados.

Por otro lado, me hizo recordar la historia de ese grupo de mujeres que están en la foto rodeando al caballo y que quiero compartir contigo.

Era un grupo avanzado que venía con la intención de relajarse, confiar, sentir y conectar.

Marcaron una zona del paddock, donde se encontraba ese lugar donde podrían re-encontrarse con esos elementos y la tarea era conseguir estar allí con el caballo que habían elegido.

En un principio, intentaron formar una cadena y guiar al caballo hacia allí, pero el caballo no respondía a eso, no hizo el más mínimo movimiento.

A continuación, decidieron que, si conectaban con su corazón de forma independiente y enviaban amor al caballo, éste respondería. Y así fue:

Fue un momento mágico, el caballo está donde quiere estar y el grupo de mujeres aprendió que no es necesario forzar las situaciones, cuando estamos en el sitio correcto y nos movemos desde el corazón, las situaciones vienen a ti. Y en el camino aprendieron a relajarse, a confiar, a sentir y a conectar.

Hace más de un año comencé el proyecto de crear un curso online para enseñar Terapia y Coaching Asistidos por Caballos, aunque se podría llamar perfectamente Terapia y Coaching Asistidos por la Naturaleza. Mi deseo es crear una comunidad de profesionales capaces de guiar a sus clientes a ahondar en su ser más profundo y encontrar sus propias respuestas y soluciones hacia aquello que se encuentre en su camino. Y así nació Conectando con Caballos, un curso online que te lleva a través de un viaje de auto-descubrimiento y de desarrollo personal y profesional, hasta convertirte en un verdadero Coach y Terapeuta Asistido por Caballos.

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