Mi ex-marido era alcohólico y narcisista. Cuando por fin logré reunir el coraje para dejarle, pensé que había dejado el abuso detrás y que finalmente era libre. Sin embargo, no había nada que celebrar. Era la sombra de la persona que una vez fui. Años de ira feroz, control, manipulación y abusos habían pasado factura. Le decía a todo el mundo que estaba bien, pero me había cerrado con llave por dentro. Tenía mucho miedo, estaba aterrorizada por mi futuro, mi autoestima estaba por los suelos y batallaba constantemente para no caer en depresión. La experiencia traumática que viví se había infiltrado en cada célula de mi ser y no era capaz de liberarme de ello. La forma de protegerme fue encerrarme en mi misma y tratar de enterrar aquellas emociones que resultaban demasiado dolorosas de afrontar.

Desconecté de todo y de todos. Me sentía aislada, con mucha ansiedad y exhausta por vivir en un estado de hiper vigilancia y entumecimiento constantes. Fue como si hubiese re-estructurado mi cerebro para protegerme, pero me estaba haciendo más daño.

El abuso que sufrí me había robado mi sentido de bienestar y propósito de vida. Sin embargo, la buena noticia es que empecé a ver a Susana. No tengo ni idea de cómo los caballos son tan intuitivos ¡pero lo son! Podían leerme por dentro, no podía esconderme detrás de nada. Semana tras semana, capa tras capa, fuimos deshaciendo las barreras que había construido a mi alrededor. Las emociones han sido duras de afrontar en alguna ocasión pero gradualmente, los caballos y Susana me han nutrido y permitido liberar las dudas, miedos y creencias negativas que había escondido.

He aprendido que el trauma experimentado no me define. He aprendido a reconectar conmigo misma y con los demás. He cambiado el curso de mi vida enfocándome en aquello que me ayuda a sanar. Susana me ha proporcionado el conocimiento y herramientas de auto-ayuda que puedo usar a diario para extinguir viejos pensamientos y reacciones dañinos. Al reconocer estas emociones, puedo recondicionar mis respuestas. 

No puedo expresar mi agradecimiento lo suficiente. La liberación que siento y la transformación que ha tenido lugar ha superado con creces mis expectativas. 

Con Susana siempre me he sentido segura y a salvo y con su guía y la ayuda de los caballos he sido capaz de llegar a la raiz de mis emociones. Es directo e instantáneo. Hace años, fui a terapia por otro tema y pasé semanas contando mi vida a un psicoterapeuta sin llegar a ningún sitio. Puede que me abriera pero no me sentí mejor por ello. Con Susana expreso cómo me siento y los caballos me ayudan a conectar con una sanación profunda donde proceso las emociones con una nueva perspectiva y las libero. Los caballos aceleran el proceso.

Me siento restaurada y con energía. Vivo bien de nuevo, o para ser honesta, ¡mejor que nunca!

Susana irradia energía positiva y es increíblemente alentadora. No la puedo recomendar lo suficiente. Mi actitud hacia la vida ha girado completamente gracias a Susana y su terapia con caballos. 

— Participante del programa Empoderando Mujeres